Este gráfico muestra que algunos nutrientes se desplazan en el suelo, mientras que otros tienen movilidad limitada y algunos se consideran inmóviles.

El nitrógeno es propenso a la lixiviación cuando se encuentra en forma de nitrato, pero no cuando está en forma de amonio.

El azufre es móvil y el boro es altamente móvil en el suelo. Otros nutrientes de menor relevancia que también presentan movilidad son el cloro y el manganeso.

Esto es muy importante de comprender, ya que si se aplican todas las necesidades nutricionales del cultivo en el momento de la siembra y se presentan lluvias, es posible que se esté aprovechando poco o nada del fertilizante aplicado en primavera. La lixiviación puede desplazar estos nutrientes fuera de la zona radicular, especialmente al inicio de la temporada, cuando el cultivo es pequeño y aún no utiliza una cantidad significativa de los nutrientes aplicados.

En sistemas de siembra directa (zero till), esta sección es particularmente relevante. Con el paso de los años, los residuos del cultivo permanecen en la superficie del suelo y se van descomponiendo. A medida que esto ocurre, los nutrientes móviles se desplazan nuevamente hacia el perfil del suelo, mientras que los nutrientes inmóviles no lo hacen. Como resultado, elementos como cobre, zinc, magnesio, hierro y fósforo permanecen en los primeros centímetros del suelo, fuera del alcance de la zona radicular. Por ello, la estrategia de fertilidad debe considerar este desafío y contemplar prácticas que permitan superar estas limitaciones.